Aquí, en tarifa, y tan a gusto
Pues no, ni estoy tumbado en una playa, o disfrutando del viento y las olas, ni en Tarifa.
Porque lo que estoy es en tarifa, en la tarifa eléctrica. Pago por el consumo eléctrico lo que el gobierno de turno determina cada año. Bueno, lógicamente, pago por lo que gasto. Pero el precio de la energía eléctrica que dice el contador que he gastado, es el que se determina normativamente.
La cuestión es que podría no ser así. Podría acogerme al denominado mercado. La diferencia, claro está es que en este caso pagaría la energía según estuviera el mercado de materias primas energéticas, fundamentalmente el petróleo.
El pasado sábado 1 de julio se publicaba en el Boletín Oficial del Estado el “REAL DECRETO 809/2006, de 30 de junio, por el que se revisa la tarifa eléctrica a partir del 1 de julio de 2006”. Como es de suponer, la tarifa eléctrica se revisa para subir el precio de la energía eléctrica que consumimos, faltaría más.
La subida es consecuencia de la aumento del precio del petróleo. ¡Anda! ¿Y por qué el petróleo si no hay en la práctica centrales que consuman como combustible productos petrolíferos? Por el gas, amigos míos, por el gas, que tiene su precio indexado al del petróleo. Indexado quiere decir que ambos precios están relacionados, que los movimientos del petróleo suponen los mismos movimientos en el precio del gas. Y cuando hablamos de energía eléctrica y gas la relación es directa. Una buena parte de la electricidad que consumimos se genera en centrales que usan gas, y la cosa va en aumento.
Ya tenemos algunas claves para entender el problema del llamado “déficit de tarifa” que quizá hayáis oído por ahí.
La clave que nos falta es la política económica del gobierno. Durante unos cuantos años hemos vivido una especie de época dorada. La electricidad no subía, incluso bajaba. Pero los precios del petróleo empezaron a subir, y luego a desbocarse. Mientras, el gobierno, enfrentado al problema de ser el responsable de subirnos el precio de la energía (cuestión muy impopular) y con una herramienta muy útil para controlar la archifamosa inflación, mantuvo los incrementos en los precios por debajo de los incrementos en los costes de generación.
La Disposición adicional primera del Real Decreto dice:
Disposición adicional primera. Déficit de ingresos en la liquidación de las actividades reguladas generado entre el 1 de enero de 2005 y el 31 de diciembre de 2005.
A partir del 1 de julio de 2006, se incluirá como coste en la tarifa la cuantía correspondiente a la anualidad que resulta para recuperar linealmente el valor actual neto durante un período de 14 años y medio del déficit de ingresos en la liquidación de las actividades reguladas generado entre el 1 de enero de 2005 y el 31 de diciembre de 2005, que a 31 de diciembre de 2005 asciende a 3.810.520 miles de euros.
Es decir, que el incremento actual es únicamente para pagar lo correspondiente a 2005, casi 4.000 millones de euros, más intereses. La mala noticia es que al ritmo que vamos, en el año 2006 puede superar los 5.000 millones de euros que, por supuesto, antes o después habrá que pagar. Preparémonos para otra subida a final de año.
Aún así, actualmente el mejor contrato es el que está ajustado a tarifa.
Por ahora que ni me mienten pasarme a mercado, yo en tarifa, tan a gusto.
Porque lo que estoy es en tarifa, en la tarifa eléctrica. Pago por el consumo eléctrico lo que el gobierno de turno determina cada año. Bueno, lógicamente, pago por lo que gasto. Pero el precio de la energía eléctrica que dice el contador que he gastado, es el que se determina normativamente.
La cuestión es que podría no ser así. Podría acogerme al denominado mercado. La diferencia, claro está es que en este caso pagaría la energía según estuviera el mercado de materias primas energéticas, fundamentalmente el petróleo.
El pasado sábado 1 de julio se publicaba en el Boletín Oficial del Estado el “REAL DECRETO 809/2006, de 30 de junio, por el que se revisa la tarifa eléctrica a partir del 1 de julio de 2006”. Como es de suponer, la tarifa eléctrica se revisa para subir el precio de la energía eléctrica que consumimos, faltaría más.
La subida es consecuencia de la aumento del precio del petróleo. ¡Anda! ¿Y por qué el petróleo si no hay en la práctica centrales que consuman como combustible productos petrolíferos? Por el gas, amigos míos, por el gas, que tiene su precio indexado al del petróleo. Indexado quiere decir que ambos precios están relacionados, que los movimientos del petróleo suponen los mismos movimientos en el precio del gas. Y cuando hablamos de energía eléctrica y gas la relación es directa. Una buena parte de la electricidad que consumimos se genera en centrales que usan gas, y la cosa va en aumento.
Ya tenemos algunas claves para entender el problema del llamado “déficit de tarifa” que quizá hayáis oído por ahí.
La clave que nos falta es la política económica del gobierno. Durante unos cuantos años hemos vivido una especie de época dorada. La electricidad no subía, incluso bajaba. Pero los precios del petróleo empezaron a subir, y luego a desbocarse. Mientras, el gobierno, enfrentado al problema de ser el responsable de subirnos el precio de la energía (cuestión muy impopular) y con una herramienta muy útil para controlar la archifamosa inflación, mantuvo los incrementos en los precios por debajo de los incrementos en los costes de generación.
La Disposición adicional primera del Real Decreto dice:
Disposición adicional primera. Déficit de ingresos en la liquidación de las actividades reguladas generado entre el 1 de enero de 2005 y el 31 de diciembre de 2005.
A partir del 1 de julio de 2006, se incluirá como coste en la tarifa la cuantía correspondiente a la anualidad que resulta para recuperar linealmente el valor actual neto durante un período de 14 años y medio del déficit de ingresos en la liquidación de las actividades reguladas generado entre el 1 de enero de 2005 y el 31 de diciembre de 2005, que a 31 de diciembre de 2005 asciende a 3.810.520 miles de euros.
Es decir, que el incremento actual es únicamente para pagar lo correspondiente a 2005, casi 4.000 millones de euros, más intereses. La mala noticia es que al ritmo que vamos, en el año 2006 puede superar los 5.000 millones de euros que, por supuesto, antes o después habrá que pagar. Preparémonos para otra subida a final de año.
Aún así, actualmente el mejor contrato es el que está ajustado a tarifa.
Por ahora que ni me mienten pasarme a mercado, yo en tarifa, tan a gusto.


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