Voltios… Póngame 400 kilos
Una de las noticias de los informativos de hoy trataba sobre las protestas que los habitantes de un pueblo de Gerona contra el proyecto de construcción de una línea eléctrica en muy alta tensión (400 kilovoltios) para conectar con Francia. También decían las noticias que los pueblos franceses afectados estaban también en pie de guerra.
Antes de que salga usted a la calle, pancarta al viento, solidarizándose con esos pueblos que protestan, no porque puedan perjudicar al gamusino que vive feliz y contento en los pirineos, sino porque ven peligrar el floreciente negocio del turismo rural habría que reflexionar un poco sobre lo que realmente significa esta línea de transporte de energía.
¿Por qué se dice que España es una isla energética? Para decirlo en pocas palabras: porque no hay suficientes líneas como la que se pretende construir. La siguiente pregunta lógica es si este hecho es bueno o malo. Lo único que se me ocurre decir es que peor no puede ser. España tiene una infraestructura de transporte de energía extraordinariamente ajustada y que funciona casi a pleno rendimiento. Esto quiere decir que está tan bien gestionada, que no nos enteramos de los encajes de bolillos que debe hacer Red Eléctrica Española para que todos tengamos luz todos los días, en todas las estaciones del año y con todas las climatologías. Cualquier imprevisto que forzase tener que suministrar energía eléctrica por líneas que tuvieran previsto alimentar otros consumidores fuerza tanto la situación que o bien se hace uso de los contratos interrumpibles, dejando sin energía a determinadas industrias, o algún punto de la línea puede decir que hasta ahí llega. En esta última situación serían ya dos las líneas que estarían fuera de servicio, y sin embargo los consumidores seguirían demandando energía (hace un par de años, durante una ola de calor, Sevilla se convirtió en un caos, pero no tanto porque el problema inicial no se localizara, sino porque la demanda que provocó que saltaran las protecciones y no saliera ardiendo media infraestructura se mantenía. Vamos, que el señor que acababa de llegar a casa y había encendido el aire acondicionado, no cejaba en su intento de refrescarse y contribuía a mantener una demanda de energía que el sistema no podía proporcionar). En esta situación los distintos subsistemas irían cayendo uno tras otro. Mejor ni imaginárselo, baste con recordar casos similares ocurridos hace bien poco en otros países menos efectivos en controlar su red.
Otro dato. Viendo los intercambios de energía entre España y Marruecos, puede apreciarse que con las instalaciones de generación cercanas de Andalucía y norte de Marruecos, en invierno el país africano se calienta en parte con la energía producida en España, mientras que en verano, como el número de instalaciones de aire acondicionado en Marruecos son aún muy escasas, los andaluces pueden refrescarse con la energía marroquí.
Uniendo estos dos hechos se puede apreciar que es conveniente la interconexión de Francia y España. Pero aún hay mucho más.
La Unión Europea dice que las interconexiones de cada uno de los países deben ser al menos del 15% de la potencia eléctrica instalada. España no llega ni al 5%.
Otro dato. En el reportaje de hoy se pudo ver a un representante de una organización ecologista protestar porque la interconexión provocaría que en España consumiéramos la energía de origen nuclear que Francia produce. Este hecho no deja de ser absolutamente cierto, pero como casi todo, la realidad tiene dos caras. Veamos la que este ignorante no ve.
No podréis encontrar a ningún representante de organizaciones de productores de energías renovables que proteste por esta interconexión. Y la razón es en verdad de tipo económico, pero por una vez los intereses económicos se alían con los intereses medioambientales. Resulta que las instalaciones productoras de energías renovables deben indicar sus previsiones de producción con antelación, unas 30 horas. Como pueden ser penalizados si no cumplen y ante la relativa poca certidumbre de las previsiones, lo normal es decir que van a producir por debajo de lo que probablemente puedan hacer. En consecuencia es bastante habitual que tengan que parar molinos de viento y que no se consuma una energía que tendría un origen limpio. Pues bien, si las interconexiones fueran suficientes podrían vender el excedente de energía a otros países, energía que transitaría por estas instalaciones que se quieren construir.
En definitiva, una protesta fundamentada por una parte en razones mercantilistas que nos debieran importar poco a los que vemos lo poco solidario que es el dinero. Y en razones de defensa de la naturaleza contra instalaciones que ya están en funcionamiento, con los problemas medioambientales que se quiera, pero que de no usarlas obligarían a la construcción de nuevas plantas generadoras, en detrimento de la producción de energía limpia y en detrimento de la eficiencia económica.
Yo lo tengo claro, que construyan la línea ya. Donde sea, pero ya.
Antes de que salga usted a la calle, pancarta al viento, solidarizándose con esos pueblos que protestan, no porque puedan perjudicar al gamusino que vive feliz y contento en los pirineos, sino porque ven peligrar el floreciente negocio del turismo rural habría que reflexionar un poco sobre lo que realmente significa esta línea de transporte de energía.
¿Por qué se dice que España es una isla energética? Para decirlo en pocas palabras: porque no hay suficientes líneas como la que se pretende construir. La siguiente pregunta lógica es si este hecho es bueno o malo. Lo único que se me ocurre decir es que peor no puede ser. España tiene una infraestructura de transporte de energía extraordinariamente ajustada y que funciona casi a pleno rendimiento. Esto quiere decir que está tan bien gestionada, que no nos enteramos de los encajes de bolillos que debe hacer Red Eléctrica Española para que todos tengamos luz todos los días, en todas las estaciones del año y con todas las climatologías. Cualquier imprevisto que forzase tener que suministrar energía eléctrica por líneas que tuvieran previsto alimentar otros consumidores fuerza tanto la situación que o bien se hace uso de los contratos interrumpibles, dejando sin energía a determinadas industrias, o algún punto de la línea puede decir que hasta ahí llega. En esta última situación serían ya dos las líneas que estarían fuera de servicio, y sin embargo los consumidores seguirían demandando energía (hace un par de años, durante una ola de calor, Sevilla se convirtió en un caos, pero no tanto porque el problema inicial no se localizara, sino porque la demanda que provocó que saltaran las protecciones y no saliera ardiendo media infraestructura se mantenía. Vamos, que el señor que acababa de llegar a casa y había encendido el aire acondicionado, no cejaba en su intento de refrescarse y contribuía a mantener una demanda de energía que el sistema no podía proporcionar). En esta situación los distintos subsistemas irían cayendo uno tras otro. Mejor ni imaginárselo, baste con recordar casos similares ocurridos hace bien poco en otros países menos efectivos en controlar su red.
Otro dato. Viendo los intercambios de energía entre España y Marruecos, puede apreciarse que con las instalaciones de generación cercanas de Andalucía y norte de Marruecos, en invierno el país africano se calienta en parte con la energía producida en España, mientras que en verano, como el número de instalaciones de aire acondicionado en Marruecos son aún muy escasas, los andaluces pueden refrescarse con la energía marroquí.
Uniendo estos dos hechos se puede apreciar que es conveniente la interconexión de Francia y España. Pero aún hay mucho más.
La Unión Europea dice que las interconexiones de cada uno de los países deben ser al menos del 15% de la potencia eléctrica instalada. España no llega ni al 5%.
Otro dato. En el reportaje de hoy se pudo ver a un representante de una organización ecologista protestar porque la interconexión provocaría que en España consumiéramos la energía de origen nuclear que Francia produce. Este hecho no deja de ser absolutamente cierto, pero como casi todo, la realidad tiene dos caras. Veamos la que este ignorante no ve.
No podréis encontrar a ningún representante de organizaciones de productores de energías renovables que proteste por esta interconexión. Y la razón es en verdad de tipo económico, pero por una vez los intereses económicos se alían con los intereses medioambientales. Resulta que las instalaciones productoras de energías renovables deben indicar sus previsiones de producción con antelación, unas 30 horas. Como pueden ser penalizados si no cumplen y ante la relativa poca certidumbre de las previsiones, lo normal es decir que van a producir por debajo de lo que probablemente puedan hacer. En consecuencia es bastante habitual que tengan que parar molinos de viento y que no se consuma una energía que tendría un origen limpio. Pues bien, si las interconexiones fueran suficientes podrían vender el excedente de energía a otros países, energía que transitaría por estas instalaciones que se quieren construir.
En definitiva, una protesta fundamentada por una parte en razones mercantilistas que nos debieran importar poco a los que vemos lo poco solidario que es el dinero. Y en razones de defensa de la naturaleza contra instalaciones que ya están en funcionamiento, con los problemas medioambientales que se quiera, pero que de no usarlas obligarían a la construcción de nuevas plantas generadoras, en detrimento de la producción de energía limpia y en detrimento de la eficiencia económica.
Yo lo tengo claro, que construyan la línea ya. Donde sea, pero ya.


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