lunes, mayo 01, 2006

Por fin la calle es mía

Hace poco que se publicó la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética en España, que ante la acumulación de “E” en su título, a algún gracioso del ministerio se le ocurrió llamarla E4. Que conste que a mi el nombre me gusta, y reconozco que no me quedo sin aire al referirme a ella por el título corto, como me pasaría si lo hiciera con el otro.

Entre sus objetivos está el de conseguir unas ciudades más limpias y vacías de monstruos de metal (vamos, de coches). Para ello, en lugar de ir directamente contra el vehículo particular, cosa que quedaría políticamente fatal, acuden al subconsciente colectivo, a esa imagen romántica que todos tenemos de un buen lugar para vivir. O al menos es lo que me imagino al ver que las viviendas de la gente rica más parecen mansiones sureñas con los campos de algodón a pie de arcada que de los edificios apiñados donde vivo.

El caso es que se plantea como objetivo cambiar los medios de transporte por otros más eficientes energéticamente hablando, bonita manera de denominar al transporte público. Esta es una de las cosas que me fastidian de la política dirigida al ciudadano, hacernos comulgar con ruedas de molino, llamando a las cosas por cualquier nombre menos por el suyo. Pero no me permitáis divagar tanto que me pierdo. A estas medidas se le unirían fomentar la compartición de los automóviles privados (no, usamos siempre el de Pepe, que odia ir de pasajero, y de paso no hay problemas con Raúl, que no tiene coche). Y…

Atención, aquí viene lo bueno.

…Y el uso de otros medios alternativos, como ir a pie o en bicicleta.

Estas medidas se implantarán en un primer momento en las aproximadamente 60 ciudades de más de 100.000 habitantes que hay en España. Pero no suspiréis tranquilos los demás, el objetivo es ampliarlas progresivamente a las de más de 50.000.

Alguno diréis que bueno, vamos a ver las medidas antes de protestar, que a lo mejor son interesantes y útiles…

Pues no, no se plantean carriles bici, ni ampliación de aceras o andadores, ni el estudio del tráfico para que no te encuentres que tras cruzar un paso de peatones te encuentres con otro que siempre se pone en rojo justo cuando el otro se puso en verde, ni cosas útiles por el estilo. Las medidas son la realización de planes, estudios, etc.

Todas estas medidas llevarán aparejado un coste de 807 millones de euros, pero tranquilos, la administración sólo pone 52. La cosa sale baratita, aunque suponga el 80% de todo el gasto.

Pero bueno, tal vez pienses que soy un exagerado, que me monto en mi coche a diario y temo, yo solito frente al volante, que se me acabó la panacea.

Todo lo contrario querido lector. Lo gracioso del asunto es que voy al curro a pie, pero el legislador está convencido de que con sus medidas disminuirán los tiempos de desplazamiento.

Vamos, piensa que así su coche oficial no encontrará tráfico, porque todos iremos a pie, en bicicleta, en metro o autobús.

Por un momento creí que alguien hacía algo pensando realmente que así yo, y tú, viviríamos mejor. Lástima de equivocación.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

De una punta a otra del centro del nucleo urbano de Castellón se tarda unos 15-20 minutos a pie. En hora punta, se tarda mas o menos lo mismo yendo en coche. Pero eso si, no sugieras que se cierre el trafico rodado dentro de la ciudad porque se te echaran todos encima con las mas variadas excusas: Y si quiero ir a la tienda y cargar algo? Y si tengo que llevar al abuelo que casi no se puede mover? Y si... La cuestión es usar el coche hasta para ir a cagar.

lunes, 15 mayo, 2006  

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