domingo, mayo 28, 2006

Buscando al culpable desesperadamente

Hace poco discutía sobre si el problema energético, en su vertiente medioambiental flojeaba en el aspecto político, en el científico o en el económico.

Me parece un tema enormemente interesante, y de eso va el comentario actual.

Lo más socorrido, como casi siempre, es pensar que de una u otra manera es el tema político el que frena el verdadero desarrollo de las energías renovables. Al fin y al cabo, suele pensarse que los políticos jamás miran más allá de los cuatro años de su legislatura. Bueno, tal vez, pero para eso están otros estamentos que deben guiar o supervisar el devenir político. Uno de ellos es la Unión Europea que, por ejemplo, nos ha embarcado en el protocolo de Kyoto. Poco voy a comentar de este tema, que quizá mereciera un tratamiento más extenso que unas pocas líneas.

Mi opinión es que por una vez los políticos se salvan, creo sinceramente que han hecho su trabajo, lo que no significa que hayan hecho todo lo que podían, sino que han cumplido con su deber, exponer las líneas fundamentales de actuación, establecimiento de las subvenciones, primas y ayudas para conseguir atraer al capital, y creación de los programas de investigación que permitan lograr los objetivos propuestos.

Ejemplos de lo que digo los tenemos en el propio protocolo de Kyoto, la estrategia de biocarburantes europea, Libro Verde sobre la eficiencia energética, normativa sobre emisiones y rendimiento energético de los edificios, programas de investigación, obligatoriedad de que en 2010 el 12% de la energía primaria proceda de fuentes de energía renovables, todo ello en la Unión Europea. En cuanto a España, la estrategia de ahorro y eficiencia energética en España, el plan de fomento de energías renovables 2005-2010, las planificaciones de los sectores eléctrico y gas, la planificación de las infraestructuras de transporte, fomentando el ferrocarril, el aumento de primas en diversos sectores de generación de energías renovables, la normativa sobre el código técnico de la edificación, del que hablé hace muy poco, el plan de derechos de emisión relativos al protocolo de Kyoto, y aún me dejaré unos cuantos por el camino. Además, las comunidades autónomas han publicado en los últimos tiempos sus respectivos planes energéticos, con Cataluña y Aragón entre las últimas. Todos ellos promoviendo el desarrollo de energías renovables incluso más allá de lo que las infraestructuras pueden soportar.

En fin, que voluntad política no creo que falte. Y hay que recordar que a nadie se le puede obligar a hacer inversiones ni donde ni en lo que no quiere.

En cuanto al aspecto investigador, a pesar de ser uno de los puntos más débiles de la sociedad española, también hay abundantes ejemplos de trabajos encaminados a resolver el tema energético. Podemos citar unos cuantos: Apoyo declarado al Iter, aerogeneradores de potencia superior a 2 MW, tema de caídas de tensión en líneas conectadas a aerogeneradores, adaptación de este mismo problema a aerogeneradores antiguos, abaratamiento de membranas para pilas de combustible, adecuación de pilas de combustible para su utilización en pequeños, medianos y grandes generadores (desde un móvil o un portátil, hasta cogeneración), uso de hidrógeno como combustible para vehículos. Autorización de varias plantas termosolares experimentales, estudio de nuevos espejos para energía solar. Nuevas técnicas y usos de materias primas para fabricación de biocombustibles, investigación en reducción de emisiones en casi todos los ámbitos.

Así que si excluimos a dos de los tres posibles “culpables”, sólo nos puede quedar el tercer factor como responsable de que en España no se haya desarrollado aún más el tema de las energías renovables.

Particularmente creo que efectivamente es así, aún más teniendo en cuenta que el de la generación de la energía es un sector liberalizado en España. Es decir, que se puede generar electricidad de origen renovable o fabricar biocombustibles quien quiera, cumpliendo una serie de requisitos técnicos, económicos y medioambientales.

En otras palabras, que si no se genera más es porque no sale lo suficientemente rentable, o la inversión no es lo suficientemente segura.